Generalmente sabemos que hay un sinfín de sueños, que a lo largo de nuestras vidas vamos a
tener, son innumerables e indefinidos, como también sabemos que no siempre
vamos a tener el mismo sueño y que no todas las personas soñamos lo mismo, que
no siempre vamos a estar soñando con algo en específico, casi siempre es
variado, todos nosotros soñamos a diario, a veces más o menos
intensamente, a veces más o menos relacionado con las vivencias del día, o de
días anteriores cercanos en el tiempo. Muchas veces sobre los temas que más nos
agobian, otras veces tenemos sueños recurrentes u obsesivos que la gran mayoría de las veces se nos olvida
y que cuando intentamos recordar casi siempre lo olvidamos por completo, pocas veces lo recordamos y se nos torna algo borroso; incluso
es normal que tengamos la sensación de que nunca recordamos los sueños como
tal, pero también sabemos que hay
ocasiones en las que los sueños son tan intensos que los recordamos durante el
día o durante días y años; he ahí mi caso, entrando a un mundo misterioso,
fascinante donde las reglas de la realidad no aplican, donde encontramos cosas
que a veces no podemos vivir despiertos, donde encontramos también esperanzas,
miedos, deseos, ambiciones, amigos, tristezas, amores, felicidad, tiempos buenos
y malos se guardan allí logrando así abrir la puerta de la mente de esta
manera, soñando…
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| Me siento besando por un montón de ideas. |
Ahora bien, ¿por qué he titulado esto extractos
de mis sueños? ¿por qué simplemente no llamarlo de otra manera? Lo llamo así
porque como ya se podrán imaginar, desde hacen semanas he estado soñando
frecuentemente con algo en específico, extrañamente los he recordado mejor de
lo que habitualmente lo hago y sin esfuerzo, esto sin duda alguna no es nada
normal en una persona como yo, porque normalmente no sueño, cuando lo hago
tienden hacer pesadillas y cosas feas o simple, no los recuerdo, eso me molesta
porque a veces he soñado cosas extraordinarias e inimaginables y por más que
trato de recordarlo, nunca pero nunca llega a mi mente como tal, ahí es cuando
me siento burlado por mi propio cerebro, si bien sabemos que todos los sueños
son únicos y ninguna otra persona puede soñar exactamente lo mismo que tú, cada
sueño se conecta con su propia realidad, el detalle esta comprenderlos, si lo
haces habrás conocido y entendido un poco mejor y puedes llegar también a
conocer y mejorar aspectos de tu propia vida.
Hacía ya semanas antes que estaba teniendo
sueños raros, muchos sueños, como les dije no es nada normal en mí, tenía
sueños casi todos los días y lo que era más extraño aún, los recordaba. Tal
parecen que los sueños suelen ser una manera por la cual el subconsciente,
clasifica y procesa todos los problemas que se encuentran en la vida despierta.
Yo estaba como loco, pero no, recordaba cada uno de ellos, eso sin duda alguna
me tenía feliz porque eran sueños bonitos… y raros. ¡Pero! En esas tres últimas
noches tuve un solo sueño, sí un solo sueño; les explico para que me entiendan
mejor. En esos tres días, en esas tres últimas noches tuve un solo sueño el
cual fue partido en tres pedazos, recuerdo que me levante ese primer día todo
extraño pero feliz por lo que me recordaba, estuve la mayor parte del día
pensando en eso, hasta que me dormí y nuevamente siguió el mismo sueño del que
les estoy hablando, esta vez mucho más encantador, mucho más extraño y con más
intensidad, ya para cuando desperté estaba era muerto de la risa porque no lo
podía creer, me decía a mí mismo ¡que loco! sin embargo ese día estuve muy
ocupado, cosa que hizo que no lo recordara en el trascurso de varias horas,
hasta que llego la noche tres, volví a caer entre mis almohadas e
inimaginablemente se apareció el mismo sueño, siguiendo lo que esa noche
anterior había pasado, esta vez si que era muy raro, yo en mi mente decía esto
es imposible, pero aún así deje que siguiera, como todo buen soñador; esta vez
era diez veces más intenso y hermoso, diez veces por así decirlo, porque ni
siquiera a eso se acerca, era como cuando vez tres noches seguidas una estrella
fugaz, pides un deseo y los tres se te cumplen, algo casi imposible. Al día
siguiente cuando desperté estaba todo emocionado, era increíble y lo mejor del
caso es que me gustaba, mucho, no paraba de reírme. Por lo general ni les
prestó atención, pero este era diferente, era profundo, era libre, era llamativo,
atractivo, encantador, deseable, era elegante, sin miedos, sin nada de eso que
lo haría normal, y lo que lo hace más
interesante; tenía silueta de mujer.
Vayamos a lo que realmente quiero contarles, lo
que deseo compartir con todos ustedes, antes de eso, les confieso que ando
escribiendo muy ansioso, con una sonrisa interna imborrable, deleitándome con
cada línea que escribo, con ganas de no olvidar ningún detalle; detalles que
como al igual que yo, espero que disfruten. Antes de sumergirnos en cada
extracto de mis sueños quiero compartir con ustedes un pequeño pensamiento, un
sentir, algo que leí hace mucho, del que fue uno de los mejores escritores que
jamás haya leído, el gran Julio Cortázar de nacionalidad Argentina y Francesa nacido en Bélgica el cual
falleció en 1984 en París, y dice así: “Siempre
he escrito sin saber demasiado por qué lo hago, movido por el azar, por una
serie de casualidades: las cosas me llegan como un pájaro que puede pasar por
la ventana”. Pues… lo mismo me pasa a mí, no tengo un lugar, ni día, ni noche y
menos una hora en específica para escribir, puede ser en cualquier momento, en
el menos indicado, el tiempo es indefinido cuando se está escribiendo.
Todo
empezó en un abrir y cerrar de ojos, envuelto entre una sábana y muchas
almohadas, entre una noche que me cobijaba con su sentir y una madrugada llena de
pureza, una que sabía a sus ojos, los cuales admito que eran divinamente
hermosos, eran celestiales y tenían algo peculiar; sonreían. Si literalmente
hablamos eso provoco una muerte lenta en mí. Pase las siguientes horas, los
siguientes minutos, segundos, no sé exactamente cuánto tiempo observándolos, sin
hacer otra cosa no más que apreciarlos, algo que ella me correspondía y sí que
lo sabía hacer muy bien porque me tenía atrapado en su abismo, para ser más
claro: el hombre es piedra y la mujer es abismo, el hombre es la piedra que se
tropieza con ese abismo infinito, y la mujer no es mala educada para no dejarlo
pasar; las mujeres en su naturalidad son inteligentes, son algo que no tienen comparación con otra cosa en la tierra, ellas no dejarían ir a un gran Amor cuando en el fondo están seguras que vale cualquier sacrificio luchar por él.
Recuerdo
que era un Jueves por la noche, lloviznaba un poco y hacia mucha brisa,
realmente estaba muy fresco el tiempo, ese día estaba impaciente y emocionado a
la vez, pues quería verla. Aquella fue la primera ocasión en que los nervios me
combustionaban, sentía la necesidad de llamarla e invitarla a salir, pero no
habíamos hablado en todo el día y no encontraba una forma de hacerlo, hasta que
solté el miedo y la llame, me atendió enseguida con voz alegre, yo le pregunte:
---- Hola, ¿cómo estás? ----Ella respondió--- Bien, ¿y tú cómo estás? Qué raro
tú llamándome a esta hora -----Yo respondí---- Estoy bien, extrañándote, con
muchas ganas de verte, en realidad te llame porque quiero que nos veamos ----Ella respondió---- No creo que pueda, mira la hora y sabes que tardó mucho
en arreglarme ----Yo le dije---- No importa cuánto te tardes, te pasare
buscando en cuanto estés lista, te tengo una sorpresa y sería de mala educación
que me dijeras que no ----Ella respondió riéndose---- Está bien, entonces te
aviso, pero dame tiempo, por favor ----Yo respondí riéndome---- Todo el tiempo
que desees, me avisas Amor mío. ¡Ah! Te recomiendo que te vistas elegante ----Ella dijo--- ¿Por qué? No entiendo. ----Yo respondí---- Ya sabrás el
porqué.
Así
fue como pasaron los minutos, yo no dejaba de mirar el reloj, pasaban muy
lentos y yo buscaba una excusa para culpar a alguien de eso, pero no, eran mis
propios nervios que jugaban contra mí, en ese instante me acerque al espejo y
me dije: Solo sé tú y disfruta de esta noche que fue hecha para mí y para ella.
Lave mi cara con mucha agua y con ello mis dientes, me seque y me eche uno de
mis perfumes favoritos el Dolce Gabbana, hasta que sonó el teléfono, era un
mensaje que decía: Ven por mí, estoy lista. Yo me sonreí y me dije: listo,
llego el momento de verla. Cerré las puertas de la casa muy rápido, baje las
escaleras en vez del ascensor y cuando me dí cuenta ya estaba abajo con la
respiración acelerada, recuerdo que llegue al estacionamiento y me di cuenta
que había dejado las llaves del carro, yo me reí y me moleste al mismo tiempo,
esta vez sí agarre el ascensor para regresar por ellas, las encontré me volví a
mirar al espejo y vi que me faltaba algo; era el reloj que hacía minutos antes
no dejaba de mirarlo, me lo puse y observe que había pasado desde entonces dos
horas y media después de esa llamada. Esta vez cerré todo con calma, baje por
el ascensor, me monte en el carro tranquilamente y prendí la marcha, no había
tráfico, puesto que era un Jueves por la noche, para ser exacto eran las 10:30,
camino a su casa no dejaba de pensar en cómo estaría vestida, hasta que llegue
y no hizo falta de que le escribiera porque ella salió muy rápido, tenía 40
minutos esperándome, me baje del auto, le abrí la puerta de copiloto sin
decirle ninguna palabra la cerré y luego me monte yo. Cuando la ví lo único que
dije fue: te ves hermosa.----Ella solo respondió---- Gracias ----Yo le dije---
Disculpa por hacerte esperar, no creerías lo que me paso ----Respondió
ella---- Pues es mucho mejor que no me digas. ¿A dónde vamos? ----Yo le
respondí---- Te dije que era una sorpresa, una sorpresa que me hizo dejar las
llaves del carro cuando estaba ya abajo ----Ella dijo riéndose---- ¡Aja!
Bueno, pero igual me dejaste esperando ----Yo le dije--- Sí pero valdrá la
pena haberte hecho esperar ----Ella me dijo con voz fina y mirándome--- Bueno,
eso espero.
Ya
en el camino, cuando íbamos llegando, la mire y le dije: realmente te ves
hermosa, agarre su mano y no hice otra cosa no más que darle un beso en la
misma, imagino que el camino se hizo más corto porque mi cuerpo estaba ahí,
pero yo estaba en otro lugar.
Al fin llegamos, le dije. Ella riéndose respondió, sí y tú te ves guapo. No supe que responderle y estacionando el auto, le dije: me encantas, esta noche fue hecha para los dos. Al final cuando logre estacionarlo, me baje del mismo, abrí la puerta por donde ella estaba sentada, le di tiempo para que saliera y se acomodara. Recuerdo que cuando la ví completamente de arriba abajo, no hice otra cosa más que agarrarla de la mano y caminar al lugar donde entraríamos el cual era un Restaurante de comida Italiana llamado Fornaio Ristorante uno de mis favoritos y ahí justo estábamos, yo hacía un día antes había reservado una mesa para los dos, una que estaba apartada de todos, una mesa para dos, al entrar la vi y le dije: esa es nuestra mesa, esa que tienen la lámpara en el medio, admito que hasta yo mismo me sorprendí, se veía muy bien el lugar esa noche, caminamos hasta allá, arrime su silla para que tomara asiento y luego lo mismo hice yo. En ese momento hubo un silencio incomodo hasta que ella pregunto: ¿por qué no hablas? Yo le respondí que la estaba mirando y volví a la realidad. Esa noche hacía frío y no dudo en decirme: hace frío y yo le dije: noche perfecta para una cena caliente. Aún recuerdo con exactitud cómo estaba vestida; ella traía puesto un vestido hermoso que combinaba con su peinado que dejaba a cualquiera loco, andaba en tacones y sus ojos resaltaban a tan forma que su sonrisa brillaba y a mí me tenía parapléjico, yo traía conmigo una camisa blanca manga larga con una chaqueta de cuero negra, mi sonrisa era interna y no dejaba de mirarle toda ya que su silencio lo decía todo, miraba en especial sus labios que tenía muchas ganas de besarlos y hacerlos míos. Pasaron los minutos y tuvimos una muy buena charla, aunque no éramos amante al vino, pedimos una copa para cada uno mientras se preparaba la cena la cual había pedido un día antes, el lugar estaba muy cómodo, nos sentíamos a gusto, yo disfrutaba de su compañía y ella se le notaba las ganas de abrazarme, debo admitir que a mí se me notaban más, el vino estaba delicioso y lo tomábamos muy lento, no pudo faltar el brindis. ----Yo le dije---- Brindo por los dos y porque de aquí en adelante hayan muchas más noches como estas ----Ella respondió apenada--- De verdad que gracias, nunca alguien había hecho de una noche tan especial conmigo ----Yo sonriendo respondí---- Te mereces muchas más noches que estás ----Ella dijo--- Espero que se repitan, porque el lugar me encanta y el vino esta sabroso ---Yo le dije--- El vino esta sabroso, pero apuesto que tus labios deben saber mucho más ricos ----Ella respondió sonrojada--- Si eres tonto, claro que no ----Yo respondí al instante--- Se ven sensuales hoy… por cierto ahí viene nuestra cena. Regresamos la copas de vino, nos sirvieron y nos empezamos a deleitar de esa rica cena, recuerdo que estábamos tan concentrados comiendo que no nos decíamos nada, eso sí, nos mirábamos, yo la miraba más a ella, no sé si ella se intimidaba pero no me aguantaba la mirada.
La
cena acabo, quedamos satisfechos, ella se levantó de la mesa y con voz sutil
dijo: ya vengo, voy al baño. Mientras ella fue al baño, me trajeron la cuenta y
tenían una música de Ricardo Arjona que no recuerdo cual era exactamente, pero
me encantaba, al ella salir de ahí, yo me levante, agarre su mano y le dije,
hora de irnos, nos acercamos a la caja y pagamos la cuenta, caminamos hacia la
salida y deje que ella saliera primero, olía a mujer, no sé qué perfume traía
pero si tenía algún objetivo lo estaba logrando, caminamos hasta donde había
estacionado el auto, todo ya estaba solo, en ese instante no me importaba otra
cosa ´más que abrazarla y cuando le abrí la puerta del copiloto, la abracé hasta
que la pegue contra el carro y le robe un beso, uno de esos largos que te
consumen todo el cuerpo, ella me lo correspondió sin problemas y al instante me
dijo: yo también tenía ganas de que me besaras.
Se montó
en el auto y yo también, arrancamos la marcha y en el camino la note muy
silenciosa, entonces le pregunte, ¿qué tienes? ----ella me pregunto--- ¿a dónde
vamos? ----Yo pare el carro y le pregunte---- ¿A dónde quieres ir? ---Ella se echo a reír y me dijo--- No sé, pero no tengo nada de sueño. ----Yo sonriendo le
dije--- Está bien, vayamos a mi casa, podemos ver una película y cuando tengas
sueño te llevo a la tuya, ¿te parece? ---Ella respondió--- Si está bien, pero
me llevas.
Llegamos
a casa, abrí la puerta y deposite mis llaves en el estante de la sala, prendí
el equipo y puse música, me quite la chaqueta de espaldas a ella y la colgué,
sin embargo hacía mucho frío, cuando me voltee a mirarla la sorprendí observándome,
yo le sonreí, fui hacia donde estaba ella y la abrecé, el abrazo duro más de un
minuto sin hablarnos hasta que yo le dije: suelta esa cartera y quítate los
tacones, tengo una idea; fui al equipo que minutos antes había encendido y puse una música que me gustaba mucho y
que anteriormente ya se la había mostrado, era una de Ed Sheeran que se llamaba
Thinking Out Loud. Al colocar la música la agarre por a cintura y la pegue contra mí,
ella me correspondió y puso una de sus manos en mi hombro y así fue como
empezamos a bailar al ritmo de ese sonido precioso, no decíamos nada, solo bailábamos ----Hasta
que le dije--- No sabía que bailabas tan bien ---Ella respondió--- Y no sabía
que tú tenías tanta imaginación, para hacerme bailar a esta hora ---Yo riéndome
le dije--- En serio me encantas no hay otra como tú ---Ella respondió--- Tú también me encantas.
Nos quedamos mirando a los ojos ella me agarro por la cabeza y me llevo a su
paraíso el cual eran sus labios, nos besamos por toda la casa como si no supiéramos
hacer otra cosa más, hasta que sus labios reposaron en mis hombros, yo la
cargue y la lancé en la cama, me acosté con ella y enseguida se acercó y me
abrazo yo también lo hice y pensaba en qué debía pedirle que fuera mi novia,
pasaron los minutos y ella se estaba quedando dormida, al igual que yo que de
tanto pensar me dio sueño, volví en razón y le hable en voz baja: Oye, te
quiero, quiero formalizar esto que siento por ti, ella se despertó enseguida
sonriendo y me dijo: ¿qué quieres hacer? Y le pregunte pegando mis labios
contra los de ella: ¿quieres ser mi novia? Ella se sonrojo y no supo hacer otra cosa sino más que besarme. Aquel Jueves
por la noche sería la oportunidad de besarnos sin límites y sin horarios porque
se nos quitó el sueño, yo no dejaba de besarla y ella tampoco, la mire a los ojos y mordí sus labios, comencé a
sentir sus manos en mi cuerpo y nos seguimos besando ¡Estábamos desesperados!
Pasaron
los minutos y nos seguimos besando, yo sentía su pecho acelerado, como su
corazón palpitaba, no sé cuánto tiempo duramos así, pero ya había caído la
madrugada, yo no quería que se fuera y al parecer ella tampoco quería irse. Nos
detuvimos y mis ojos se derrumbaron sobre ella, la miraba y su cabeza reposo en
mi pecho, ambos estábamos acostados, abrazados. Era muy delicada, sentía cada
bendita fibra de su piel en mí y le dije: nada me pesa cuando estas a mi lado,
ella apretó mi mano, y los dos nos quedamos dormidos sumergiéndonos así en los extractos
de mis sueños, en esta locura la cual llamábamos Amor.
Vaya
noche, nuestra primera juntos, así fue como nos pegaba a la cara la
luz del amanecer y fue como si el tiempo nunca pasara.


